miércoles, 24 de febrero de 2016

DONDE EL PRIMER ÁNGEL LLEGÓ A SER EL PRIMER DEMONIO



DONDE EL PRIMER ÁNGEL LLEGÓ A SER EL PRIMER DEMONIO


 Hay que abrir los ojos a la realidad, tenemos que dejar de cargar contra Dios, dejar de enfrentarnos y de oponernos a Él.

 Pretender hacer la propia voluntad incesantemente es como chocar contra la pared como imbéciles dementes de orgullo completamente ciego que se esfuerzan en ser estúpidos.

 Inútilmente tratamos de prevalecer, reinar, imperar e imponernos, buscamos hacer la propia voluntad y no dejamos de renegar contra Dios para la propia ruina.

 Hay muchas cosas que Dios no las ha querido pero que sí las ha permitido porque las hemos merecido.

 Es en esta situación en la que nos encontramos, es la abominable desolación, el infierno sobre la tierra, no hay mas que castigo y dolor, es la ausencia de Dios que provocamos.

 En su ausencia todos los males se potencian, todas las maldades se desatan, los demonios no tienen límites e impunes hacen lo que se les viene en ganas atormentando a las almas.

 Debemos aceptar lo que nos ha tocado, dejar de renegar y dejar de dar vueltas inútiles, hay que abrir los ojos a la realidad.

 Comprender que de hecho nos golpea constantemente, si no la vemos es porque no queremos, pero sigue estando ahí y continúa llamándonos para que volvamos a ella y dejemos de evadirnos y encerrarnos en fantasías infernales.

 En los choques constantes contra la realidad debemos aprender que hay cosas que Dios no permite y otras que no quiere y permite.

 Es inútil ir contra la Voluntad de Dios, ese es el camino de autodestrucción, es el camino que ha recorrido el adversario, es donde lucifer se volvió satanás, donde el que era el primer ángel se convirtió en el primer demonio.

 El cerdo ególatra se volvió delirante de orgullo al negarse a aceptar la Voluntad de Dios, al no entregarse a Él, al seguir adorándose-admirándose a sí mismo, y después, desesperado, perdido en su delirio, pretendió que la humanidad y Dios mismo lo adoraran y le hicieron caso.

 La humanidad no va por otro camino, somos igualmente ególatras delirantes de orgullo desesperados por lograr ser adorados, servidos, obedecidos, demostrando así la inmadurez y el desamor, el ser abismos camino a una eterna perdición.

Dr. Jorge Benjamín Lojo.

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