domingo, 30 de julio de 2017

SIETE PASOS DE DIOS EN EL ALMA FIEL PARA VOLVERLA PARTE DE ÉL



SIETE PASOS DE DIOS EN EL ALMA FIEL PARA VOLVERLA PARTE DE ÉL


 La vida espiritual es un esfuerzo-sacrificio de buscar y aceptar a Dios Su Voluntad, la Verdad.

 Lo que se describe acá son pasos que se suceden a lo largo de la vida.

 El mismo orden se verifica en la oración diaria-personal.

 Abajo se adjunta una publicación anterior sobre los pasos para la aceptación de la Verdad.


 Pasos en el progreso-evolución-desarrollo-maduración:


1.- Reconocer el error, la indigencia propia, la necesidad de Dios. llamar ‘bueno’ a lo que verdaderamente es bueno mas allá del gusto, deseo, conveniencia, y llamar ‘malo’ a lo que realmente es malo mas allá de deseos, gustos, vicios, conveniencias, intereses .

 En esto, pedir perdón, renunciar a lo malo, hacer el firme propósito de corregirse-reencaminarse-enmendarse y reparar, hacer penitencia, sacrificio por los daños y perjuicios incurridos.


2.- Dios responde a ese deseo, reconocimiento, aceptación de la verdad, sacrificio-renuncia a sí mismo y a los malos caminos.

 Dios envía su Espíritu, comienza su obra en el alma, la creación espiritual, como en el génesis, el Espíritu de Dios aletea sobre las aguas, pone orden, el orden de Dios.

 También fortalece el deseo de volver a Dios, al buen camino de olvido-renuncia a sí mismo y de dedicación-consagración-entrega a Dios, de aceptación de su Voluntad.


3.- Dios envía a su Hijo con el poder del Espíritu, son los Siete espíritus de Dios enviados al mundo que menciona el Apocalipsis.

 El Hijo derrota la voluntad propia, conquista palmo a palmo el alma, cada aspecto de su vida. Siete victorias de Dios y siete derrotas de la voluntad rebelde sujeta y al servicio del adversario.

 Finalmente, el Hijo planta su bandera, alza su Señal, establece su Signo, el Santo Sacrificio Espiritual se renueva en el alma, es consagrada al Hijo y Él la consagra al Padre. Sobre ella brilla la estrella de una nueva creación de Dios, de su victoria-conquista.


4.- Dios Padre ve la Señal del Hijo, la Cruz luminosa, ve el Santo sacrificio Espiritual renovado, actualizado, ve al Hijo Vivo y Presente, reinando en el alma, y se apura en descender a ella.

 Se cumple lo que dijo El Señor, el que ama-obedece a Dios, es amado por Dios y El Padre y El Hijo ponen su morada en él. El Hijo hace Reinar al Padre y El Padre se encuentra donde Reina El Hijo. Esta alma pertenece irreversiblemente a Dios, fue confirmada en gracia.


5.- Luego llega la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, El Espíritu Santo. Es la Esencia-Ser de Dios, es el Amor entre El Padre y El Hijo, Es El Amor mismo.

 Es Fuerza-Fortaleza, Es Voluntad-Vida, Es Esencia, Es Potencia de Dios, por ello acaba de transformar, transfigurar y transubstanciar al alma a imagen y semejanza de Dios, dotándola de segunda naturaleza.

 El alma tiene naturaleza humana perfecta y naturaleza divina perfecta, se halla plenamente unida-fundida-confundida con Dios.


6.- En una acción-obra conjunta de la Santísima Trinidad, el alma es sellada con la esencia de Dios, con el ser íntimo de cada una de las Tres Personas Divinas.

 Es una triple bendición que deja totalmente espiritualizada a la persona y plenamente transubstanciada a perfecta imagen y semejanza de Dios.


7.- Con la bendición final, esta persona hecha nueva a imagen y semejanza de la Santísima Trinidad integra a la creación a su lado, compartiendo su potestad-autoridad-poder-mando-comando-realza. La persona pasa a ser parte de la Realeza Divina, no es sierva como Ángel, es hija, no obedece órdenes, las imparte.



PASOS HASTA LA ACEPTACIÓN DE LA VERDAD




Considerar que es un proceso, de la colaboración del alma depende como se sucedan estos pasos.

Hay almas que no los atraviesan y se autodestruyen en ellos.

Hay almas que se estancan durante mucho tiempo en alguno de ellos.

Hay almas que creen que los atraviesan y quedan estancados cuando creen que los han superado.

Es un proceso y el alma debe colaborar buscando la Verdad, la Revelación de Dios, orando, haciendo el esfuerzo de negase a sí, de renunciar a la propia voluntad, de obedecer a Dios y de seguirlo colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe su Voluntad en la propia vida.

Aceptar la Verdad implica morir a sí mismo, es un sacrificio, es morir a la existencia miserable, ególatra, narcisista, infernal, sin Dios y en contra de Él abierta o inconscientemente.

Lo ideal es que el alma busque la Verdad y se esfuerce en negarse, renunciar a la mentira, y realice los pasos normales librando el combate espiritual para vencerse a sí y a los enemigos espirituales que mantienen el poder mientras que ésta no muere-renuncia a sí para aceptar la Verdad y obedecer a Dios entregándose-consagrándose a Él.

Hay cosas que inevitablemente no se pueden cambiar, modificar, alterar, evitar, etc., ahí es cuando la situación es grave y estamos chocando contra la Verdad, no deberíamos llegar esos extremos, tendríamos que buscar la Verdad y dejar de resistirnos a ella dejar, de oponernos a Dios que quiere guiarnos-conducirnos, hacernos crecer-evolucionar-madurar y fructificar.

Las almas se lamentan por sí, se miran con compasión enfermiza e infernal, se adoran y desean ser adoradas, temen ser despreciadas y por un camino o por otro buscan la satisfacción para su ego, unas dando lástima, otras aparentando humildad, otras aparentando grandeza, pero en el fondo todas quieren lo mismo, aquello que le niegan a Dios y que solo a Él le corresponde, la adoración.

Ante el choque inevitable contra la Verdad lo mejor que pueden hacer es aceptarla, dejar de renegar, dejar de tenerse lástima, dejar de querer sostener, defender y reflotar la mentira, hay que comenzar de nuevo y bien, buscando la Verdad y no la mentira, apoyándose en Dios y obedeciéndolo, lo que se construye con y en mentira se desmorona siempre, la torre de babel cae siempre.


Los cinco pasos hasta la aceptación de la Verdad son:


1.- Es normal que la Verdad produzca rechazo, negación, porque golpea, desconcierta y abre la puerta a otro mundo, una realidad no vista ni considerada, pero es necesario hacer el esfuerzo por rechazar la mentira desde que es descubierta, desde que accedemos a la Verdad.


2.- Al rechazo o negación sigue la furia, porque el alma es consciente de que no todo anda bien, de que esta apegada a la mentira, pero como se halla cómoda y acostumbrada, la prefiere. También la prefiere por viciosa, pusilánime, etc., entonces, rechaza con furia la Verdad queriendo hacer prevalecer la mentira, defendiendo la mentira que vive.


3.- Después, cuando no puede evitar la derrota de la mentira, busca conciliar, mezcla Verdad y mentira, adultera la Verdad, quiere hacer sobrevivir la mentira y admite parte de la Verdad.


4.- Luego se produce el desplome, creía tener el mando de nuevo, creía seguir reinando, imperando, prevaleciendo, pero se derrumba, desploma, amarga, el peso de la ruina del alma sin Vida, sin Verdad, apartada de Dios y aislada en sí comienza a sentirse. Acá hay amargura, tristeza, desolación, angustia y un obsesivo esfuerzo por sostener el sincretismo.


5.- El último paso es la aceptación, si la persona llega acá luego de mucho tiempo, con gran resistencia y después de haber sido demolida en vida, se encuentra extenuada, todo cuanto hizo en el mundo es prácticamente inútil y si es sincera reconocerá que solo ha sufrido por negarse a ver la Verdad, por oponerse, rechazarla, tratar de desdecirla, por esforzarse en negarla mientras que se ha consagrado a demostrar la mentira.


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