sábado, 16 de diciembre de 2017

PERFIL PARA RECONOCER AL ANTICRISTO



PERFIL PARA RECONOCER AL ANTICRISTO


Es común escuchar desde hace tiempo la expresión ‘yo hago lo que siento’, y ver como las personas orgullosas se vuelven caprichosas ególatras narcisistas desamoradas mientras que se niegan a reconocer que están autodestruyéndose:


 Considerar que ese orgullo-ego-yo, es el anticristo personal, finge salvar-defender-proteger, pero solo se sirve y hace servir-adorar-satisfacer a él mismo.

 El ‘yo’ es esencialmente ‘yo’, es decir, él mismo, solo él, exclusiva y excluyentemente él mismo.

 Se mueve de manera absolutamente independiente de nosotros, y aun, en contra de nosotros mismos porque siempre piensa en él.

 Es miserable, caprichoso, desamorado, obtuso, cerrado, miedoso, desconfiado odioso, resentido, vicioso, corrupto, etc.

 En sí mismo carece de virtud, es solo miseria, es abismo, es el ego, el vacío inicial, la capacidad que tenemos de amar pero que no desarrollamos.

 Al liberarlo, dejarlo crecer salvaje, sin guía, se vuelve bestial, animal, desaforado, caballo desbocado, se inclina a vicios buscando saciedad, conformidad, satisfacción.

 Sin embargo, al saciarse-conformarse con vicios, se agranda-degenera, solo agranda el abismo que es, se vuelve deforme, amorfo, infernal, semejante a demonio.

 Por sobre todo, es traidor.

 Es traidor porque piensa en él mismo, se elige a él mientras que nos convence de que es por nosotros, por nuestro bien.

 También, es traidor porque es débil, cobarde, inconsistente, miedoso, se preocupa por él mismo y de ahí es que siempre quiera prevalecer, reinar, imponerse, cree que ganar y hacerse obedecer le da seguridad o libera del miedo que lo domina.

 No puede liberarse del miedo porque en esencia es miedo. El miedo es instinto, es el instinto de conservación, es autodefensa.

 Del miedo surge la violencia que es el mismo miedo bajo presión haciendo explosión, saltando en defensa, constituyéndole en protección, asumiendo el control y, en realidad, volviéndose descontrolado.

 Es manipulador, dominante, posesivo, absorbente, se sirve de nosotros para procurarse su reinado, para imponerse, prevalecer, hacerse ver-obedecer-servir-adorar-tomar en cuenta.

 Somos esclavos de su reinado mientras que, como imbéciles, creemos que se trata de nosotros, no vemos que el ‘yo’ es tan ‘yo’ que acaba siendo él mismo de manera absolutamente independiente de nosotros.

 Mientras continuemos queriendo creer que esa imagen adorable, admirable, que ostentamos para hacernos ver-aceptar-servir-obedecer, es algo bueno, necesario, conveniente, vamos a seguir siendo esclavos de ese ‘yo’ delirante que acaba poseyéndonos, que se sirve de nosotros y que, al final, nos acusará y responsabilizará de todo traicionándonos como el peor de los demonios. A judas lo tenemos adentro y es el mismo ‘yo’.

  Considerar el ejemplo, primero no quiere algo, se opone por miedo y debilidad, se hunde-encierra-encapricha y nos aísla.

 Nos quiere esclavos, totalmente dedicados-consagrados-entregados a su servicio, a su completa disposición aunque sea par hacer nada, solo que estemos ahí, para lo que quiera y cuando quiera.

 nos encierra volviéndonos ególatras narcisistas desamorados que solo piensan en sí, que temen por sí y que se niegan a amar, que no quieren romper el cerco del miedo, que no quieren dejar de preocuparse por sí, o lo que es lo mismo, que no quieren dejar de pensar en el ‘yo’, en el abismo-ego.

 Así nos volvemos ególatras narcisistas desamorados que solo generan orgullo-vacío-desamor, cultivamos el abismo en el que nos encerramos-hundimos-perdemos.
 En ese abismo nos devoramos-consumimos-autodestruimos.

 Es como meterse en un agujero-cueva, evadirse del sol, de Dios-Vida-Verdad-Amor, el alimento del que debe nutrirse al alma, recordar que el fruto que se corta del árbol, deja de recibir la virtud vital y se pudre.

 Cuando pasa el tiempo y nos pudrimos consumidos en el abismo miserable de nuestro ser desamorado no haciendo otra cosa mas que padecer, una vez que ha reinado-imperado ese ‘yo’ desamorado haciendo absolutamente lo que se le antojó, se da vuelta y nos acusa.

 Ahí nos responsabiliza de esa ruina, vienen los reproches surge la culpa, él quiere excusarse y nos acusa delante de Dios de todo, como culpables-responsables de todo, especialmente de no haber aprovechado las oportunidades que nos hubiesen procurado el bien, de no haber amado o generado amor, de no haber roto el cerco de miedo-miseria-duda-auto encierro.

 Lo que sucede ahí es que el alma se hunde aplastada por el peso de la culpa y, sumida en su miseria, carece de fuerza para salir, ni siquiera sabe o puede defenderse. Acá el alma se encuentra ya condenada, encaminada a perderse, se hunde en el abismo de su ego que es la antesala del infierno eterno, del mas completo olvido y negación de Dios.

 Muchas almas culpan a Dios por su miserable y dolorosa situación, también hay almas que culpan-responsabilizan a otras, y hay muchas que se culpan a sí mismas, siempre guiadas por ese ‘yo’ desesperado por resurgir, alzarse e imponerse que busca el esplendor de cuando reinaba-imperaba y se hacía amar-adorar-ver-servir-obedecer.

 Al final, la corrupción se vuelve descontrolada, la persona ha construido su autodestrucción, se deshizo, se des-creó, se arruinó de manera irrecuperable como sucede con los países que le dan rienda suelta a la corrupción, a la especulación y al endeudamiento.

 Estamos en el tiempo en el que cada uno se enfrenta a las consecuencias de lo que es, quiso ser, de lo que hizo y hace, las personas naufragan en el inmundo mar de miserias de su desamor caprichoso y vicioso, corrupto y totalmente desbocado.

 Llega el tiempo en el que cada cual padecerá lo que es y quiso ser, lo que construyó, lo que hizo de sí con tantos caprichos, ambiciones, vicios, corrupciones, etc., en el mas completo olvido y negación de Dios.

 Ahora cada uno verá-padecerá lo que es y quiso ser, conocerá la verdad padeciéndola-sufriéndola, naufragando en el mar de miserias de su corrupción y desamor, se ahogarán en su orgullo mientras que éste se derrumba, licua, deshace y se derrumba convirtiéndose en polvo-cenizas-tinieblas, porque en esencia, eso es.

 Última consideración: Es el momento único e irrepetible para hacer un cambio, corregirse, porque si no se hace el esfuerzo de volver al buen camino, de salir del abismo del ego-yo, terminarán las almas perdiéndose para siempre.

 El esfuerzo-sacrificio consiste en dejar de pensar en sí, en el abismo del ego, en el ‘yo’, dejar de satisfacerlo y pasar a generar amor y voluntad de amar.

 Como no lo van a hacer por debilidad, miedo, cobardía, costumbre, etc., sufrirán un tropiezo, forzosamente padecerán las consecuencias de lo que son y quisieron ser, sufrirán la miseria en la que se convirtieron no pudiendo satisfacer mas su ego-yo.

 Ahí su mismo yo-ego acusará, reprochará, atacará, porque no acepta permanecer en la miseria, quiere lujo, comodidad, vicios, y al no tenerlos, se vuelve en contra del alma que no se los procura maltratándola y exigiéndole que se los consiga.

 En este momento tendrán la última oportunidad de decidir, deberán elegir, como dijo El Señor, “Conmigo o contra Mí”, ahí deberán dar la última batalla a su orgullo-ego-yo o acabar de sucumbir bajo su imperio-reinado.

 Considerar que ese orgullo-ego-yo, es el anticristo, finge salvar-defender-proteger, pero solo se sirve y hace servir-adorar-satisfacer a él mismo.


PERFILANDO AL ANTICRISTO:

Perfil provisorio, PARA DESCUBRIR AL ANTICRISTO:

PEQUEÑO PERFIL DEL ANTICRISTO:

OTRO PERFIL DEL ANTICRISTO:

ESPÍRITU DE ANTICRISTO II:


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